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lunes, 23 de marzo de 2020

Quédate en casa joder!

 
Pues llegaba el momento, estábamos en puertas de empezar nuestro gran proyecto (menos de 2 meses) y… cataplam… carajazo por todo lo alto. El puñetero coronavirus y sus aliados (la brutal incompetencia de los dirigentes occidentales) nos dejan en dique seco.
Está claro que es el momento de atrincherarnos en la cueva y esperar que pase el chaparrón por nuestra propia seguridad y la de los demás. Todos tenemos que aportar y ayudar en lo que podamos.
Lo que no tengo claro es que mundo nos vamos a encontrar los viajeros cuando todo pase. Estábamos en un momento en el que muchos países habían relajado las fronteras, eliminado visados, abierto sus puertas al mundo. Mucho me temo que, tras el aislamiento que se está produciendo ahora, tardaremos en volver a esa situación. Y no olvidemos que España se ha convertido en un país tóxico. Somos sinónimo (junto a Italia y ya veremos cuantos más de nuestro “maravilloso” occidente) de caos, catástrofe y peligro.
En un principio habíamos pensado saltarnos China, después nos preocupaba Corea pero desde primeros de marzo me veía venir que el gran problema seríamos nosotros y así ha sido. Por suerte hemos podido cancelar algunas reservas (alojamiento, alquiler de coche, vuelos) que teníamos sin perder mucho dinero.
¿Y ahora qué? Pues como he dicho esperar a que pase el “bicho” y adaptarnos a las circunstancias. Cambiar fechas y probablemente dividir el viaje en varios para poder llevar mejor los temas burocráticos y evitar los fenómenos climáticos (monzones, tifones, inviernos fríos, huracanes,…) que te pueden complicar el viaje. Y desde luego no rendirnos y tirar palante cuando sea posible. Sin prisa pero sin pausa.



domingo, 15 de diciembre de 2019

Israel


25 de diciembre de 2007, once de la noche, cogemos un avión de El-Al al aeropuerto Ben Gurión de Tel Aviv. Un viaje al que le tenía muchas ganas y que gracias a Tere pudimos hacer.
Un viaje a un país muy especial y muy atacado por muchos. De hecho es el único país al que se le niega sistemáticamente el derecho a la existencia. En los últimos cien años, y en la actualidad, son muchos los regímenes que han levantado rechazo e incluso odio con más o menos motivos pero SIEMPRE se ha distinguido entre el gobierno, rey, dictador,… y el pueblo, el país. Nadie niega el derecho a existir de Corea del Norte, USA, Arabia Saudí, Alemania,… no es así en el caso de Israel. Es habitual boicotear un acto cultural, artístico o festivo si su protagonista es israelí (judío, hablemos claro) aunque esa persona sea crítica con el gobierno de su país y sus políticas. No importa, si es israelí es culpable, de lo que sea. 

Antes de ir un amigo israelí me advirtió “no esperes encontrar otra cosa que un país normal, con cosas buenas y malas, con gente buena y mala, y eso es lo que encontré. Y eso es lo que encontramos, un país más, igual que otros muchos y diferente a cualquier otro. Como cualquier otro. Y lo disfrutamos.


lunes, 9 de diciembre de 2019

La primera aventura


Nuestra primera aventura juntos se remonta a diciembre de 1983. Acabábamos de casarnos y, tras celebrarlos solos con una buena comilona, agarramos nuestro R12 y nos lanzamos a la carretera.
Siguiendo el sentido contrario a las manecillas del reloj fuimos recorriendo España. Almería, Alicante, Tarragona, Zaragoza, Logroño, Santillana del Mar, Oviedo, Villagarcía de Arosa, Sevilla, …fueron algunas de las etapas. Nos encontramos con amigos, disfrutamos con paisajes maravillosos, comimos y bebimos en abundancia, pasamos frío y nos mojamos con la lluvia, conocimos lugares que entonces nos parecían lejanos, y le echamos muchas horas de conducir por carreteras muy distintas a las actuales (nunca olvidaré algunos tramos de tierra durante la noche para llegar a Almería ni el puerto de Béjar en la ruta de la Plata)). 

 No había blogs, no existía Internet ni GPS, las reservas eran para las películas. Así que con un mapa de carreteras y la guía Michelín para orientarte hacías el avío.
Desde luego fue lo menos parecido al típico viaje de novios pero nos lo pasamos en grande y ¡cómo nos reímos!

Álbum 

miércoles, 13 de noviembre de 2019

Debut internacional


Ahora que ya pasó la primera temporada, y mientras preparamos la siguiente, vamos a echar la vista atrás y hacer un repasito al camino que nos ha traído hasta aquí.

La primera vez que tuvimos que tirar de pasaporte fue en una escapadita de un día a Marruecos. Sería 1984 o 1985 y fuimos con unos amigos en su coche desde Ceuta hasta Tánger. No hay fotos de aquel viaje, ni siquiera recuerdo si teníamos cámara. Lo que sí recuerdo es que lo pasamos muy bien y descubrimos un Marruecos muy parecido a la España de entonces aunque con sus peculiaridades sobre todo en el trato con la “autoridad”.


Una década después pillamos un avión y nos fuimos a París con el retoño. Típico viaje a Disneyworld, en el disfrutamos los tres como niños chicos, y extensión a París. Organizado por un amigo de una agencia, no eran tiempos de Internet, aunque con bastante libertad de movimientos. La cámara era de carrete y muy corrientita, y eso se nota en las fotos (pocas y de poca calidad).

Fue una experiencia inolvidable que nos metió a los tres en el cuerpo el gusanillo de los viajes.   

martes, 5 de noviembre de 2019

Haciendo cuentas


Como ya habíamos avisado,  hoy nos toca hacer un repasito a lo gastado durante el viaje que acabamos de realizar. Lo primero que tenemos que decir es que nos hemos ajustado bastante al presupuesto que habíamos calculado. En algunos aspectos nos hemos pasado (270€ en la comida y 230€ en hospedaje) pero en otros hemos compensado con creces (270€ en gasolina y otros 270€ en entradas, actividades, bus…). Por otro lado en los días que hemos estado en España nos hemos pasado en unos 90€. Resumiendo, en el presupuesto total nos hemos colado en 29€. Vamos, que gestiono mejor que cualquiera de los politicuchos que manejan nuestros dineros. 

  
Concretando por apartados, en hospedaje (incluyendo aquí hostels, camping, apartamentos, lavadoras y el inevitable Impuesto Revolucionario  turístico de muchos lugares) hemos gastado un total de 1.010€. Muuuuchooo, pero no tanto si vemos que son 14€ por persona y día.

El siguiente concepto que se lleva una barbaridad es la comida (compras en supermercados, restaurantes, chiringuitos, artículos de limpieza e higiene, gas… y alguna alegría en forma de gin tonic o helado). Tanto como 1.021€, es decir, 14,20€ por persona y día.

En entradas, actividades, bus, tranvía, barco,.. el gasto se reduce ya que han sido 630€ (8,75€ por persona y día). Aquí el pellizco gordo lo han pegado la tirolina de Omis y la cueva y castillo de Postjona y Predjama.

En peajes y parkings nos hemos gastado 235€ (3,26€ por persona y día), y eso a pesar de lo que hemos luchado por evitarlos. En gasolina hemos gastado 726€ (10€ por persona y día, o 7,6€ por cada 100kms) bastante menos de lo que preveía  Vía Michelín  que no está nada mal y más teniendo en cuenta el precio de la gasolina en Francia y sobre todo Italia.

El gasto global ha sido de 45€ por persona y día. Para conseguirlo hemos tenido que currarnos el tema y calentarnos la cabeza para librarnos de peajes y parkings, buscar alternativas low cost en Internet como en el caso del barco por el  Danubio en Budapest, pelearnos con cajeros tramposos, buscar Lidl y otros similares, fijarnos en el precio de la gasolina de cada gasolinera, utilizar la tarjeta Campingcard ACSI que tiene buenos descuentos en temporada baja, reservar hostels con Hostelworld y apartamentos con Booking después de escudriñar mucho y arriesgarnos a que nos saliera rana (como pasó en Zadar o Viena) y no siendo exquisitos a la hora de comer disfrutando de un bocata o una sopita (afortunadamente cerveza, vino, queso, chocolate y vodka hemos encontrado a buen precio en todos lados).

Eso sí, cada euro y cada céntimo los hemos exprimido y disfrutado a tope. Y si le restamos lo que hubiéramos gastado durante este mes y medio en casa pues… ya no parece tanto.


jueves, 31 de octubre de 2019

En ruta



El tercer miembro del equipo se ha portado como un campeón. Han sido   9.465  kms por todo tipo de carreteras. Con lluvia, frío, calor e incluso nieve y ahí ha estado el tío al pie del cañón. Hasta nos ha dado cobijo un par de noches y hemos cocinado dentro cuando la lluvia o el viento no nos permitían hacerlo fuera. Y hemos aprovechado el espacio al centímetro, pero ha cabido todo lo necesario.


 
El único problema se ha presentado cuando en Barcelona, ya casi al final de nuestra aventura y tras varios días parados, la batería ha dicho hasta aquí llegamos. Asistencia en carretera, buen servicio, batería nueva y 97 € que cambian de bolsillo. Todo no puede ser perfecto. Y la “vidente” ya había vaticinado que podía pasar…

En cuanto a las carreteras las ha habido de todo tipo. Desde grandes y cuidadas autopistas hasta caminos de cabras como alguno de Bosnia. Zonas muy bien señalizadas y otras caóticas. Libres, con peaje (las menos) y con “viñetas”… https://www.onroadmagazine.com/sistemas-de-peaje-por-vineta/

Dentro de las ciudades no nos ha ido mal la cosa, aunque hay que reconocer que Dubrovnik y, sobre todo, Budapest tienen un meneo.

La mayoría de las veces, a pesar de tener el hostel en el centro de grandes ciudades, hemos conseguido aparcar gratis con más o menos facilidad, o pagando cantidades pequeñas. Sólo en Zagreb nos vimos obligados a soltar una pasta en el parking.

Un caso especial ha sido Zaragoza. Aquí hemos aprovechado una muy buena oferta de parking combinado con el tranvía donde puedes dejar el coche por 0.06 € la hora si coges el tranvía un par de veces en 24h (a 0.75 € el viaje). 5.2 € por 26 horas de parking y 4 viajes en tranvía. Una ganga.

Por último hay que referirse a los conductores. En general no podemos decir que nos hayamos encontrado con mucho loco. Salvo algún zumbao la gente ha ido bien tanto en velocidad como adelantamientos y demás. Quizás en Italia es donde más trabajosilla ha estado la cosa, sobre todo cuando se te pegaba alguno al culo encimándote mientras ibas hecho un lío buscando por donde coger.

Resumiendo: a pesar de las muchas horas de coche que te dejan agotado en ocasiones, a pesar del mucho buscar rutas en mapas y gps, a pesar buscar señales donde las había y donde no, a pesar de las curvas en subidas y bajadas al atravesar según que montañas, a pesar de circular por todo tipo de carreteras,… a pesar de todo eso, y de lo que se nos pueda olvidar, han valido la pena los kilómetros recorridos.

miércoles, 30 de octubre de 2019

Último capítulo


El martes lo dedicamos a descansar ¡qué gustazo levantarse tarde!, pasear por Madrid y recrearnos en una cata que nos tenía preparada Carmen.

Y el miércoles 30 se acaba la temporada con 8 horas de carretera por la A5 y la Ruta de la Plata hasta desembocar en Andalucía y, con un último tironcito llegar hasta el Sur del Sur. Ha sido un mes y medio intenso, con muchas vivencias, mucho visto y disfrutado, mucho para recordar. Y se ha hecho corto. Mentiría si dijera que no apetece volver a casa, pero también mentiría si no reconociera que mañana mismo nos pondríamos otra vez en ruta.

En estos próximos días comentaremos cómo ha sido el viaje desde el punto de vista del coche y la carretera y resumiremos la parte económica para poder hacerse una idea de por dónde sale la broma.

Y, a partir de ahora, a preparar la segunda temporada que dentro de unos meses nos llevará por un montón de países de cuatro continentes durante, más o menos, dos años. Mientras tanto iremos poniendo por aquí cositas de viajes anteriores para amenizar la espera.

lunes, 21 de octubre de 2019

Durmiendo por ahí


A lo largo de este viaje hemos dormido en lugares muy diversos de los que apenas he hablado. Ahora voy a hacer un pequeño resumen para quien le pueda interesar. Los alojamientos los hemos encontrado en Booking, Hostelworld, Camping Card ACSI y también buscando directamente por la calle. Evidentemente ha habido de todo: bueno, malo y regular.


17/9/19
El camping Flower C Le Lac du Maradan (cerca de Grenoble) de la primera noche en Francia no nos ha gustado nada. Para empezar llegamos a las seis y ya cerraban la recepción, la pillamos por los pelos. Sólo tenías 30´de wifi y además de pie en la calle junto a recepción. Para cargar los aparatos los unicos enchufes estaban en los fregaderos. El suelo muy, tanto que costaba clavar las piquetas. Además no está nada señalizado con lo que cuesta bastante encontrarlo. Lo único bueno es el laguito, en el que pudimos darnos un bañito al anochecer. 1 noche, 17,52 €

viernes, 18 de octubre de 2019

Austria


 
No nos habíamos olvidado de Austria pero hemos preferido dejar pasar un poco antes de comentar nada para no ser injustos. Nuestra experiencia ha sido decepcionante por varias circunstancias (problemas técnicos, multa, mal tiempo, mala “follá” de los austriacos,…) y eso hace que no nos quede buen sabor de boca.

 En cualquier caso Viena es una gran ciudad digna de visitar y saborear. Del resto poco hemos visto aunque la zona del Tirol y el camino hacia los Alpes es bastante bonito. Lo que ya dije en otra ocasión, sin austriacos sería un gran país. Lo siento si alguien se molesta pero difícilmente esta gente podría acusar a alguien de xenofobia.

martes, 15 de octubre de 2019

Viena




Hoy hemos dedicado el día a conocer Viena . Es una gran ciudad, de eso no cabe duda. Monumentos, plazas, parques, museos, vida,… pero para mí está muy por debajo de Budapest. En todo. Además no se ve muy cuidada, demasiadas obras y zonas valladas (no pueden evitar la querencia a los campos de concentración).  Por otro lado tampoco tiene el encanto de Praga o Bratislava, ciudades mucho más agradables para pasear y visitar.  Quizás Viena fuera mucho mejor sin austriacos. No puedo evitarlo pero se me han atravesado estos saborios.

Lo de la multa de ayer es un buen ejemplo. He intentado pagarla y la del hostel me indica, a sus estilo, dónde hacerlo. Como no encuentro el sitio pregunto por la calle y me mandan a un kilómetro y pico. Cuando llego no veo nada, vuelvo a preguntar y me dicen que es al principio del camino. Lo dejo para la tarde. Cuando llego y consigo encontrar la oficinilla de policía (escondida junto a los lavabos de la estación) me dicen que eso no es cosa de la policía si no de algo que no entiendo pero creo que son una especie de gorrillas. Y que debo hacerles una transferencia desde no sé que banco… al final les dan por culo y no pago. El intento lo he hecho.

Y del hostel se confirman los peores augurios. Sucio, malas instalaciones, habitación muy ruidosa con unas tuberías industriales dentro,… en fin, un desastre. Tanto que mañana nos vamos (un día antes de lo previsto) y cogemos camino del Tirol. Última oportunidad para Austria.

Álbum de Viena  

Paseo por Viena 1 

Paseo por Viena 2 

Paseo por Viena 3 

lunes, 14 de octubre de 2019

Viena día 1: Schonbrunn y Belvedere




Día cañero que empieza con la salida de Bratislava. La aplicación que hemos estado usando para el GPS ha decidido dejarnos tirados. Hay que salir de Bratislava y entrar en Viena y estamos ciegos. Actualiza, desinstala, vuelve a instalar,… y una mierda. Al final podemos arreglarnos con google pero todo el trabajo anterior perdido.

A pesar de todo llegamos bien hasta el hostel y aparcamos en la puerta. Nos dicen que ahí está perfecto si le ponemos una tarjeta que ellos nos dan y cuesta 5 euros diarios. Así que enseguida echamos a andar para hacer el recorrido previsto para hoy.

Hemos visitado los jardines Schonbrunn y Belvedere . Realmente magníficos, sobre todo el primero. El Belvedere nos ha dado la impresión de poco cuidado y te deja un poco frío a pesar de la fama que tiene.

Durante el trayecto hemos comido muy bien en un turco y hemos visto un monumento dedicado al Ejercito Rojo que libero la ciudad del nazismo. Allí precisamente nos encontramos con bético que parecía un napolitano ante Maradona cuando me vio con la camiseta.

Los dos jardines ya tienen su caminata pero unir los dos y el hostel nos ha llevado un paseíto de 20 kms, otro más.

Como guinda al llegar al hostel nos encontramos una multa en el coche. Cuando pregunto en recepción no me entienden y después de un rato consigo enterarme que el coche estaba mal situado por no estar en la acera de la dirección de la marcha. En ese momento decimos “de puta madre” y el recepcionista que sólo hablaba alemán nos dice “mi madre no es una puta”, lo cual demuestra que sí es un verdadero hijo de puta que antes había pasado de nosotros porque desde ese momento  se explicó y entendió bastante en español. Al final mañana toca pagar los 36 euros de la multa. Tampoco debía esperar otra cosa de gente cuadriculada que parece que nacen para ser guardas de campos de concentración.

DRAKARIS


domingo, 13 de octubre de 2019

Hungría



Al hablar de Hungría me voy a referir básicamente a Budapest porque nuestra experiencia en el lago Balatón fue un visto y no visto. Y el resto han sido carreteras sin nada destacable aunque bien cuidadas y señalizadas.

La impresión que nos llevamos es la de una ciudad espectacular, una de las grandes capitales europeas y mundiales. Es una obra de arte que está viva y tiene un gran futuro. La gente es mucho más amable y acogedora que en Croacia o Eslovenia. Se respira un cierto caos organizado, una brutal mezcla entre historia y modernidad.

Quizás desde España veamos a Hungría como uno más de “los países del este” pero a nosotros nos queda la sensación de que están dispuestos a volver a convertirse en uno de los grandes, y quieren volver a ser orgullosos protagonistas de la historia.

Hungría

miércoles, 9 de octubre de 2019

Lago Balatón


A pesar de ser una gran ciudad con mucho tráfico salimos de Zagreb sin ningún problema y nos dirigimos hacia el este, por unas carreteras bastante buenas, buscando Hungría. Durante todo el camino, en los dos países, el paisaje es bastante monótono. Llanuras agrícolas y pequeñas poblaciones sin nada interesante durante kilómetros y kilómetros. Aburrimiento y cansancio.

Eso sí, en la frontera (entrada al espacio Schengen ) nos tienen un buen rato, y eso que éramos el único vehículo. Nos miran con lupa los pasaportes, nos piden los papeles del coche, nos hacen abrir  el maletero (cuando ven tantas cosas en tampoco espacio se echan para atrás) y hasta me hacen soplar después de preguntarme si llevaba alcohol. Les dije que no, aunque si llevábamos una botella de rakia . Me entraron ganas de decirles que también llevábamos drogas y armas pero no tenían mucha pinta de cachondos.

Cuando por fin llegamos a nuestro destino en el lago Balatón  nos llevamos una decepción. En el camping hay cuatro gatos y la recepción sólo abre un rato por la mañana así que tiramos pa dentro y nos acomodamos. No montamos la tienda porque la noche amenaza bastante lluvía así que toca dormir en el coche. Asientos echados para atrás y lo más tumbados posible, el saco para no pasar frío y mucha buena voluntad y ya tenemos la noche perfecta. Por cierto, la comida también la hemos hecho dentro del coche porque el fuerte viento nos apagaba el gas.

Paseo por el Lago Balatón 

Decía lo de la decepción porque toda esta zona está absolutamente muerta. Si buscas el significado de “temporada baja” te aparecerá una foto de aquí. Aunque no me gustaría tampoco en verano, una especie de Costa del Sol cutre masificada. Además el lago no se ve desde ningún lado hasta que estás en la orilla. Quizás mañana camino de Budapest cambiemos de opinión.

Álbum del Lago Balatón 

lunes, 7 de octubre de 2019

Croacia



Croacia  es un país en el que se mezclan las influencias centro europeas, eslavas y latinas. Se nota en sus ciudades y en el aspecto variado de sus gentes. La costa Dálmata es una maravilla. conduciendo de norte a sur por la carretera 8 no paras de sorprenderte del paisaje espectacular que te acompaña. Eso sí, también te acompañaran curvas, y un sin fin de pueblos, casas, urbanizaciones, carteles ofreciendo apartamentos,… muy al estilo de lo que fue la Costa del Sol hace años.
                 
Lo que nos ha encantado es la multitud de puertecitos y embarcaderos que jalonan toda la costa, parece como si cada casita tuviera su amarre al lado de la puerta.

Muy bien también sus parques nacionales y la cantidad de bosques que te rodean en muchos momentos. Naturaleza en estado puro donde el agua y el verde toman protagonismo.

¿Algo negativo? Pues la falta de cuidado en muchos lugares y la suciedad que ves por los bordes de las carreteras. Y la gente es, cómo diríamos, un poquillo malage, bastante saboríos. No todo el mundo, por supuesto. Los chavales de la tirolina eran geniales, el camarero de Zadar, una que nos vendió tickets para un parque, una de las policías de aduana… y para de contar. El resto parece que te hicieran un favor. Y destaca también el rechazo que tienen hacia los euros y las tarjetas (aunque esto es más normal por aquello de…).

Una cosa muy curiosa en este aspecto es que al sacar dinero en un cajero acepté la conversión que me daba y cuando me fijé vi que me había robado, literalmente. Cada vez que pagado con tarjeta, y en otro cajero que saqué, me ha salido a 7.3 kunas por cada euro. Él me dio 6.4. Lo peor de todo es que después nos dijeron que si no aceptas la conversión te ofrece otra mejor ¡un cajero regateando! Lo nunca visto.

¿Merece la pena visitar Croacia? Sí, mucho. Pero no esperes mucho buen rollo.

domingo, 6 de octubre de 2019

Bosnia


Una vez que salimos de Bosnia  por tercera, y definitiva, vez es momento de resumir un poco nuestras impresiones.
En primer lugar hay que decir que es un país más atrasado que Croacia o Eslovenia. Se nota el menor nivel económico, la falta de infraestructuras, las mayores secuelas de la guerra,… posiblemente la no pertenencia a la Unión Europea les penalice mucho. Y quizás la corrupción política sea alta ¿tanto como en España?

Otro factor puede ser el que la UE los haya convertido en una bolsa donde almacenar inmigrantes y refugiados, algo que se nota en Bihac , donde ahora estoy. Y desde luego los problemas étnicos y religiosos siguen ahí como demuestra ver muchas banderas croatas en algunas zonas.

Pero… la gente es mucho más agradable que en Croacia o Eslovenia. El caos se convierte en vida, el desorden en orden y el buscarse la vida supera cualquier frontera lingüística o cultural. Un ejemplo, la dueña del apartamento en el que nos hemos quedado estos dos días es una mujer mayor que no sabe ni papa de inglés y además está cegata. Pues bien, nos hemos entendido a la perfección con ella con buena dosis de gestos y sonrisas. Incluso nos ha hecho una rebajita y ha pasado de cobrarnos tasas. El del hostel de Mostar ni siquiera nos miró los pasaportes y nos dio una llave de las zonas cerradas para que pudiéramos usar la cocina.

Mientras tanto, en Croacia y Eslovenia te encuentras a muchos que te atienden en inglés con muy buen nivel pero les da igual si los entiendes o no. No se dignan a hablarte más despacio o utilizar gestos. Lo tengo claro, si me dan a elegir prefiero a gente menos desarrollada pero más cercana.

viernes, 4 de octubre de 2019

La Guerra



Durante la década de los noventa estos países que estoy visitando se vieron inmersos en una serie de guerras que se conocen como Las Guerras Yugoslavas . Como suele suceder la opinión pública occidental se dejó llevar por la visión fácil estilo Disney y rápidamente colocó las correspondientes etiquetas a cada bando, sobre todo a los “malos malísimos” serbios. No se quiso ver la culpabilidad de aquellos que desde fuera alentaron el conflicto (Alemania para extender su influencia en Croacia, USA para darle la puntilla al comunismo) sin importarles una mierda el sufrimiento que se iba a desencadenar. Cosas muy parecidas hemos visto después con las “primaveras árabes”, Ucrania, Hong Kong,… y ya sabemos como han acabado algunas y como se ve venir la resolución de la última. Queda muy bonito pregonar la democracia para abrir mercados y contentar a bienpensantes pero las consecuencias las pagan siempre los mismos, la gente normal que vive sobre el terreno y que, en muchos casos, antes llevaban una existencia moderadamente feliz.

Mostar


Después de la caña de ayer hoy tocaba relax. En un día muy bueno (el típico invernal soleado y fresquito) nos hemos dedicado a pasear por Mostar . Hemos visitado una mezquita (la de   Koski Mehmet Pasha), un museo (muy recomendable) sobre la guerra y el genocidio, un bazar, el bulevar, la plaza de España, … y, por supuesto, su famoso Puente.

En cualquier caso lo mejor es dejarte llevar y recorrer el casco viejo que en muchos momentos te hace creer que estás en alguna ciudad de Oriente Medio. Aquí a la gente no le molestan los turistas sino que los ven como un medio de vida. Te lo ponen fácil y, al contrario que en Croacia,  puedes pagar en Marcos bosnios, Kunas croatas y Euros. Y para que sea mejor no te atosigan como sí pasa en Marruecos o Turquía, por ejemplo. Se observa también bastante mezcla de gente y vestimentas: eslavos, turcos, mujeres con velo o al estilo occidental, árabes,…

Definitivamente una ciudad a la que vale la pena dedicarle un día dejándote llevar.

Álbum de Mostar 


jueves, 3 de octubre de 2019

Una imagen vale más ...

Creo que estas dos señales merecen un post aparte. Y se explican solas.



La primera junto a las cascadas, la otra en las murallas de Pocitelj

Bosnia, aquí estamos


Hoy tocaba entrar en Bosnia. Hemos salido de Dubrovnik en medio de un tormentón brutal jarreando agua como antiguamente. Incluso nos planteamos salirnos de la carretera y esperar a que pasara porque entre que no se veía nada, las balsas de la carretera y los desprendimientos (nos encontramos un pedazo de piedra del tamaño de una mesita de noche en mitad de la carretera) la cosa estaba changuilla. Al final seguimos y pasamos la frontera sin problema.

Ahí empieza el rock&roll. La carretera que une la costa y Croacia con Bosnia, y por lo tanto un eje importante, es un tanto “complicadilla”. Muy estrecha (a veces tienes que pararte al cruzarte con otro), firme en mal estado, sin pintar, sin señales, sin arcén, muchas curvas pata negra,… todo un prodigio de la ingeniería. El pobre GPS estaba temblando (en una ocasión nos hacía pasar por un senderito de cabras). Cuando voy por pistas buscando cuevas y rutas suele ser más fácil. Eso sí, aquí no he tenido que esquivar peajes.



Por el camino hemos visitado las cascadas de Kravica . Muy bonitas y dignas de ver. Y, sorprendentemente, hay señalización para llegar a ellas. A continuación hemos visitado Pocitelj , un pueblo musulmán medieval en el que destacan la mezquita y la fortaleza. En medio de la lluvia realmente parecía que estábamos siglos atrás. Para reponer nos hemos comido una parrillada que hasta me asusté cuando la vi venir. Era enorme.






Y la guinda del día la ha puesto el parking gratis que incluía el hostel que teníamos reservado. Se lo digo al tío y me dice que claro que sí, que espere un momento. Y va y quita el suyo de encima de la acera (como otros cientos en toda la calle que obligan a los peatones a andar por la carretera), empuja un contenedor de basura para hacerme sitio y me dice que aparque ahí. Con dos cojones je je je. Ha sido un auténtico viaje en el tiempo.

Álbum de Kravica y Pocitelj 

miércoles, 2 de octubre de 2019

Desembarco del Rey


Hoy hemos dedicado el día a visitar Desembarco del Rey, perdón Dubrovnik, con su Fortaleza Roja incluida. Vale muchísimo la pena recorrer las murallas, plazas, calles y callejuelas. Y más para los que somos unos picaos de Juego de Tronos. Está todo bastante cuidado y organizado y en una mañana bien aprovechada se puede recorrer completo. Eso sí, prepárate para subir y bajar cuestas y escaleras como si no hubiera un mañana. Auténtica etapa rompe piernas. 

Hemos visitados varios museos incluidos en la tarjeta que compramos pero, sinceramente, son bastante prescindibles. Lo imprtante son las murallas. Para el resto no hay que pagar, basta con recorrer sus calles.

Después de comernos un bocata y un trozo de pizza sentados en unos escalones junto a una fuente volvemos al hostel dando un largo paseo.

El inconveniente de Dubrovnik, como muchas ciudades turísticas está en el “desprecio” que a veces se nota hacia los guiris. Evidentemente hay mucha gente (no quiero imaginarme cómo será en verano) y eso es un incordio. ¡Pero viven de esto! Vivimos una sociedad infantilizada en la que parece que los medios de subsistencia nos caen del cielo: no turismo, no fábricas, no puertos, no centrales energéticas, no agricultura ni ganadería modernas,… pues a ver de que coño comemos.

Álbum de Dubrovnik